Kubo reina ante Francia

A Takefusa Kubo le valieron 45 minutos para decidir un partido bastante trabado ante Francia. No necesitó de una actuación brillante, tampoco de mucha continuidad, pero dos acciones técnicas del jugador del Real Madrid guiaron a Japón a la clasificación para los cuartos de final de los Juegos Olímpicos. Los anfitriones se impusieron con facilidad por 4-0 a una débil Francia en una actuación sobresaliente del jugador del Real Madrid, que marcó el primer gol de los nipones y estuvo involucrado en el segundo de los cuatro goles de su equipo, antes de ser sustituido al descanso.

El partido de hoy era a vida o muerte para Francia. Los galos, con un equipo repleto de no habituales y sin sus grandes estrellas, estaban obligados a ganar a Japón por más de un gol de diferencia para depender de sí misma para pasar a la siguiente ronda de los Juegos. También le valía mejorar el resultado de Méjico, que jugaba ante Sudáfrica, pero las necesidades de victoria obligaban a la selección francesa a salir a ganar desde el minuto 1. Enfrente, una selección japonesa que venía con un Kubo en estado de gracia y con prácticamente la clasificación sellada.

Francia no pudo con Kubo en la primera mitad. El jugador del Real Madrid decantó la balanza del lado japonés con una facilidad pasmosa y masacró a la defensa rival. Siempre que recibía en banda o entre líneas, siempre llegaba tarde un jugador francés. No hubo antídoto contra el mediapunta, que fabricó el primer gol nipón con una jugada marca de la casa que acabó materializando tras aprovechar un rechace a un disparo de Ueda. Con el 1-0, y con una Francia obligada a marcar tres goles, Kubo volvió a bailar, esta vez sacando de zona Tousart en el medio y asistiendo a Ueda, que se quedó solo tras un gran pase de su compañero y el rechace a su disparo lo aprovechó Sakai. Dos zarpazos del joven jugador japonés habían prácticamente sentenciado el encuentro antes del descanso.

Con el partido sumergido en un apaciguamiento del que ninguna selección parecía salir, Kubo fue sustituido y tanto Japón como Francia se dieron una tregua en la que la selección organizadora estaba encantada, ya que el resultado le clasificaba como líder y Francia necesitaba cuatro goles para obrar un milagro imposible. Todavía habría tiempo de ver dos goles más para Japón, el primero en un disparo de Miyoshi desde media distancia que sorprendió a Bernardoni y, el segundo, en un remate cruzado de Maeda en el tiempo de descuento que confirmó el ridículo francés.

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