Fabinho se lesiona y deja un boquete

Ni media hora, una media hora, además, dura contra un conjunto desconocido en la Champions como el Midtjylland, duró Fabinho sobre el campo. Minuto 28 y todas las alarmas encendidas en la cabeza de Jürgen Klopp, que deberá tirar de un niño de 19 años como Rhys Williams para tapar el boquete que ya creó Pickford cuando se llevó media pierna de Van Dijk por delante. Noticias preocupantes, además, a todos los niveles, pues un Liverpool cargado de rotaciones sufrió contra un equipo a priori muy inferior. En el fútbol europeo de la pandemia, nadie regala nada.

Con el dorsal 46 a la espalda y tras jugar en sexta división a principios de año, Williams saltaba al terreno de juego para suplir a dos de los mejores jugadores del mundo en su posición. Casi nada. A su favor, y pese al vértigo de la oportunidad, buenas sensaciones las que deja el adolescente cada vez que se calza las botas.

Arriba, sin embargo, las rotaciones se hicieron bola. Cambiar una o dos piezas para refrescar siempre es bueno, saludable dentro de un calendario cargado de partidos, pero Klopp decidió plantar de una sola tacada a Shaqiri, Milner, Origi, Minamino y Diogo Jota. Demasiado banquillo junto como para carburar con eficacia arriba a pesar del dominio de los reds.

Por suerte para ellos, una buena combinación entre Alexander-Arnold y Shaqiri terminó con Diogo Jota marcando su tercer gol desde que aterrizó en Anfield, una nueva oportunidad aprovechada para el portugués y que en este caso sirvió además para sumar tres puntos en Europa. Salah, que salió en la segunda mitad para reforzar un equipo que se estaba viendo atacado, abultó el marcador en los últimos instantes desde el punto de penalti después de unas buenas oportunidades del Midtjylland.

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